martedì 5 febbraio 2019

Carta 10

Porque es inevitable andar tras él,
sus ojos de ternura me jalan,
su ancha espalda que recorro con el pensamiento,
con la punta de los dedos y que me sé de memoria


2
Porque ni el ácido de las palabras
ni la marea de pirañas puede alejar
el amor que le tengo.

3
Porque me dio vida,
cuando sólo creí en la muerte,
me dio besos, cuando sólo esperaba
la nada, me dio calo
en pleno invierno que se congelan hasta los deseos,

4
Y porque me trae, me lleva, me suspira,
me baja, me sube, me empapa, me llena,
me calienta, me excita, me busca, me entiende,
entiende mis autismos
y sabe que le llamo en sus ausencias.

5
Porque me besa, baja sus dedos por mi vientre,
entra por mis entrañas, y
ha llegado a mi corazón,
porque soy su mujer.

6
Porque te amo, me amas,
porque me gusta ti nombre,
y tu figura carrerada, tu andar apresurado,
y tus ganas de mi a cada momento, y en todo lugar.
Porque comenzamos a amarnos y
ahora soy una gata en celo,
en celo permanente me mantienes,
en vilo de tus palabras,
en ese precipicio al que caigo,
del que me levanto, tomo vuelo
y vuelvo a mojarte.

7
Porque no puedo hablar de ti
en tercera persona, no quiero terceras personas
en esta historia de amor, en este poema que
se hace largo de tanto sentir.
Me haces sentir.

8
Me apabullas, me trasnformas, soy materia
fléxible entre tus manos
que me ponen boca abajo,
que ponen mis ideas de cabeza,
mi mundo lleva tu rostro,
mi piel lleva tu nombre,
mis ojos llevan tu mirada,
y mi piel carga tu dulzura

9
Me llamo Hercilia, me llamo agua,
me llamo viento, me llamo sol, me llamo nube,
me llamo gato, me llamo tormenta, me llamo luz,
me llamo prisma,me llamo galaxias, me llamo Galatea,
me llamo su mujer, su compañera, su amante
y su destino.

Tú te llamas Iván, vida, caos, arcoiris, futuro, hijo, amante,
confidente, minotauro, profecía, líder, profeta, deseo, Urano,
fénix, voz, grito, abrazo, fuego, mago, hechicero,
astronauta, día, púrpura, agua, manantial,
monzón, lluvia, y amor.

Hercilia Gato 019`



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lunedì 4 febbraio 2019

Carta 9


Sucede que hay días así,
como remolinos de agua que jalan profundo,
que ensordecen el alma y nos hacen tragar sal.

2
Yo trago sal, me ahogo
imperceptible en tus memorias,
como una niña escalando sobre el gigante,
el gigante no ve, no recuerda los soles,
las primaveras, los besos, las caricias,
no ve más allá del muro que hizo.

3
Entonces caigo en una cama de espinas,
me atraviesan y me sacuden,
mepierdo en el río y sangro contra las piedras,
no me repongo sin ti,
sin tu mano que me salva,
no encuentro la ribera.

4
Porque te lo he dicho,
que sin ti nada  es igual,
nada es lo mismo cuando el amor
se ha probado, cuando las caricias
se impregnaron lo más profundo.
Nadie  vuelve a ser el mismo
después del amor inmaculado, puro,
sereno, salvaje, violento,
dulce y amoroso.

5
Soy un gato abandonado,
como Piri, mi amo me dejó
en la calle.  No me mira más,
no e toca más, no me dice si es día o noche,
si es tierra o si ya estoy en el
mismísimo infierno.
Me deja sin alimento,
mi alimento son sus besos,
sus promesas de amor,
sus caricias y su sexo.

6
Porque ya no hay cordura,
prescindo de ella,
lo decidí así cuando supe
que te amaba
locamente,
desquiciadamente,
infinitamente,
plenamente,
totalmente,
eternamente.
Entonces, mandé la cordura
y la lógica al carajo.
Ahora,
Te amo.

Hercilia Gato 019´

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sabato 2 febbraio 2019

Carta 8


Luego me da por escribirte lo que siento,
rodearte de flores, de llamas violetas y orquideas,
de aves del paraíso, enredaderas y árboles enormes,
de esos, que visiblemente te cuentan los pájaros, líbelulas,
y hermanos que han muerto, lo que han vivido.

2
Escribo para acercarme, para que notes estoy aquí
pese a tus tormentas, tus días perdido, sin brújula, dices,
Me quedo aquí, bajita, detrás de la pared para pisar suave
y llegar a tus pensamientos, que te abraces
a este amor sin freno ni medida, a esta pasión que me haces vivir.
Que notes estoy aquí, a pesar del tornado,
a pesar de lo árido del mundo, a pesar de que
la tormenta te moja y el frío cala tus días
y el sol no te llega

4
Trato de mandarte caramelos, endulzarte el café,
pero no tomas café cuando no estoy.
La ausencia puede ser un ave carroñera,
una serpiente que trepa y nos envenena,
un remolino del que no sabeos cómo salir.

5
Me sostengo en ti, te busco,
por el camino donde vas dejando la luz
que me guía, que me pierde de amores,
estoy perdida en tu ser,
y me gusta,
me gusta ser tu mujer,
amarte así, sin razonar,
sin pensar más que un día,
por fin,
despertemos juntos

6
Halago tu cuerpo, lo reverencio,
lo adoro, ciegamente como un creyente a su dios.
Porque no hay más calor que el de tu piel,
no hay más meta que llegar a tus abrazos,
sentirlos, sentir tu mirada gozosa de mi,
plácida de besarme los labios, mi nuca,
mis senos, mi cadera y mi sexo,
sentir el éxtasis al que llegas
cuando me regalas tu semilla,
cuando te entregas a mi.
Busco tu corazón, a donde quiera que vayas,
porque ahí estoy, a un lado tuyo
amándote,
hermoso y paciente, desesperado y tierno,
ardiendo y sudando, perdido y ubicado,
amoroso, como este loco amor
que siento por ti.

Hercilia Gato 019`


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venerdì 1 febbraio 2019

Carta 7


Porque nos amamos, nos deseamos,
nos peleamos y nos reconciliamos,
porque me busca y busco su piel
y nuestra pasión cada vez se acrecienta,
porque somos uno, y nos mojamos,
por eso y más, te amo.

I


Y entonces comenzamos a caminar, a recorrer por milésima vez la alameda, viendo sus grandes coníferas, el hemiciclo a Juárez y los despstados, los acarrerados defeños, los novios melosos, y comenzamos avivir.

A recorrer los espacios por los que pasaste para ir a tu trabajo, los mismos pasillos repletos de gente presurosa de cumplir, de llegar a tiempo, aunque no exista tiempo para descansar, pero nosotros lo encontramos.

II


Nos damos tiempo para amarnos, para coquetearnos y enredarnos en el juego del cortejo, de caminar tomados de la mano, así, respirándonos, deteniéndonos para tomarnos fotos, para sabernos amados, aprovechando pasar a las iglesias como simples turistas. Me gusta recorrer iglesias, toda la vida he ido, no por rezar, si no sólo ver, y ahora, tomar fotos, sentir las manos de nuestro pueblo esclavo poniendo piedra por piedra, marmol por marmol, retocando santos, haciendo plegarias y esperando milagros. El milagro de mi vida eres tú, y será nuestro hijo.


III


Y comenzamos a encontrar puestos de tlacoyos, en Coyoacán, los que también compraste en tu pueblo, a comer tacos de carnitas, tacos de barbacoa, consomé de borrego, huaraches, gorditas, salsas insípidas y sin chile, a comer huitlacoche y setas, comer tacos de guisado, quesadillas, tacos de suadero, atoles de chocolate que parecen más agua, porque no hemos encontrado aún mejor sazón que la que inventamos en nuestro hogar, porque no hay sabor que se iguale al de tus besos sobre mi piel y tu semilla resbalando en mi boca.


IV

Porque vamos, venimos, recorremos, paseamos, regresamos, subimos al metro que ya nos reconoce en sus cámaras, corremos, subimos y sudamos, sudamos enorme, sin fin, en la calle y en nuestra cama, a cada momento, en el día, en la tarde, en la noche, en la madrugada. Porque nos tomamos fotos con Bellas Artes, porque somos habitantes de nuestra vida, porque vamos sin prisa y sin pausa por la gran urbe, por tu colorido estado, por tu pueblo lleno de Tianguis diarios. Porque nos sentamos en los parques, en los jardines de las iglesias. Porque no hay mejor movimiento en este lugar que tus caderas sobre las mías y el vaivén de orgasmos que me haces sentir. Porque aún nos falta mucho por ver y recorrer amándonos.

V

Porque nada se iguala a tus orgasmos, me siento poderosa en cada golpeteo que das mientras te mojo, mientras me haces tuya, así, porque descubrimos el lado perverso y el lado sensual, el lado tierno y el lado fogoso, porque somos todas las posiciones, porque somos amos y esclavos de nuestra pasión, así, sin más, aunque a tus vecinos les incomode nuestra lujuria.

VI


Y luego me enamoro más, de tu piel, de tu boca de azúcar y tu semen de miel, porque no hay mejor postre que beberte, sentirme tuya, estar a tu lado, porque somos risa y somos dolor, somos llanto y caricias, porque me devuelves la ternura y la fe. Yo te tengo fe, creo en ti y te amo sobre todas las cosas, por sobre todos los dioses, antes que a mi patria, porque ahora mi patria es donde estés. En el lugar más equivocado, en el lugar más violento, nada existe más que tu amor, más que asirme a tu mano, asirme a tu cuello y dejarte la huella de mis besos, que alces mi blusa entre la mutitud, que metas tu mano en mis genitales mientras llegamos a metro Taxqueña. Porque volvemos a enamorarnos de esa ciudad monstruo, hermosa y vital, acarrerada y surreal. Porque reconoces nuevamente los lugares donde ibas de adolescente en tu pueblo, porque nos volvimos unos adolescentes tardíos, porque nos amamos como adolescentes calientes, porque cualquier oportunidad en cualquier lugar, sirve para jurarnos amor, para besarnos, desearnos, soñar, y volar, y porque sé, que te amo, eterna, desesperada, mojada, húmeda y etérea, te amo, Iván.


Hercilia Gato 019´


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sabato 12 gennaio 2019

Carta 6


Porque tú me atrapas,
me animas, me tiras al precipicio,
me buscas, me chupas, me jalas,
me sumerges y me enloqueces,
me apasionas, me llevas,
me tumbas, me extasías
y me besas, me acaricias  y mojas,
me empapas y embarras.

II
Porque era solsticio de la tristeza
y nebulosa de los suicidios,
Era imperante encontrar el sol.

Porque entre el caos y el absurdo,
fue inevitable que no llegaras tú.

Tú, con tu rostro de metrópoli
y paso en el tráfico, apresurado,
y tu mirada de miel, tú voz dulce
y gozosa, y tus ganas buscando mi
piel.

III
Porque voy de tu mano,
engranedces mis senos en público,
e impúdicamente me haces el amor
en la cocina con las ventanas etreabiertas.

Porque gritamos, gemimos, sudamos
y despertamos la conciencia de los vecinos,
agitamos los mares, volamos sobre las praderas,
y nos agotamos, espléndidos y rejuvenecidos
de orgasmos.

IV
Porque juegas con mi voz,
la tomas y me giras de entonaciones,
sale musica de mi voz con tus risas,
me guías con las notas
de tu corazón.

V
Porque me desnudas,
me atas a tus sentidos,
pierdo los sentidos cuando
besas mi sexo,
cuando me abrazas
desesperadamente,
como tratando de que mi piel
se una a la tuya,
a tu semen y tu calentura.

VI
Porque dormimos juntos,
apagados, serenos después
de hacer el amor, nosotros lo hacemos,
destellamos amores,
tejemos ilusiones
y volamos sobre galaxias,
porque no hay nada más nítido
y sublime, que tú,
que tu amor,
nuestro amor.

Hercilia Gato 019`

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giovedì 10 gennaio 2019

Carta 5


Después de la segunda visita a tu casa
comprendí que no podría separme de ti.

De tus amaneceres calientes, de tu boca tibia,
del calor de tu piel, de la pasión indómita y de tus
orgasmos perpetuos, infinitos, como las ganas que tengo de ti.

No ha pasado ni un sólo día sin que te piense,
eso, que es pronto de decirlo, pues apenas vamos
por unos meses, caminando juntos, desnudos, corriéndonos,
juntados, amanecidos, trasnochados.

Porque no hay mejor forma de llegar al paraíso
que a través de tu piel, de tus piernas, de tu sexo,
de tus fuertes brazos y tu larga espalda,
es larga porque mis dedos caminan en ella kilómetros
de amor, porque no hay final de amor que me lleve a
otro lado más que a ella.

 2

Me gusa sabert mío,
saberme tuya, enredada a tu cuerpo,
acomodada en tu desnudez, todas las noches así.

No hemos salido de tu cuerto más que para
lo básico, no he visto más luz que la de tu piel,
el resplandor de tu cuerpo en la oscuridad,
montándome, acariciándome,
marcando cada poro de esta piel.

Mi piel se ha convertido en una pizarra,
pintas universos en ella, galaxias, redondeas mis senos, los aprietas
para moldear tus mundos, llegas a mi sexo
y tu lengua describe  el planeta donde quiero vivir contigo.

3
Me posees, duramente, violentamente, desquiciadamente,
sin límites voy a ese precipicio de orgasmos,
me entrego a ti, como si fuera la última y
la primera vez.

Esperando tu falo que me lleva
al infinito, a la trascendencia del ser,
lo mundano y lo religioso se juntan
cuando te vienes en mi,
cuando te mojo
todas las veces del día.

Te mojo de besos,
Te mojo de amor,
Te mojo de locura.

5
Me humedezco en ti,
Me quemo de tus amores,
del principio y final de tu piel,

6
Te espero como una loca,
perdida en ti,
perdida en ti,
perdida de ti,
perdida de ti.

Perdida en tu amor,
en tu sexo,
en la dulce agonía
cuando me haces llegar,
en tu fuego,
en tu semen,
en tu amor.

Hercilia Gato 019

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lunedì 19 novembre 2018

Elena y el astronauta (Elena en el mar violeta)

Elena en el mar violeta

Elena navegaba en la barcaza sobre un mar violeta de hojas de lluvia de oro, cambiaba la tonalidad según su estado de humor, pero eso a ella no le importaba, sólo pensaba en su astroviajero, en el regreso a casa, al hogar que no parecía tener luces prendidas, a la terracita con balcón donde meses antes habían reído platicando de libros, de política, ciencia y amor, la rutina de compartir los deberes y salir a caminar por las tardes, regresar a casa, amarse y dormir.  Pensaba qué sería del astronauta, si ya comería o no, qué horas son en la luna, cómo será la noche en la luna.

Imaginaba llegar al hogar, quitarse la ropa salada, y que, al prender la luz, el astronauta (ya sin el traje espacial porque pesa mucho), estaría aguardándola en la terracita con balcón al parque. Y que lloraría de alegría, de gusto, le besaría a su astroviajero y lo abrazaría cándida, amorosa y sin reproche alguno por tan larga ausencia. Que harían el amor -porque ellos sí se amaban- hasta que el astronauta la dejara embarazada.

Pero el mar sabe a sal, y el viaje en la barcaza se prolongaba, ya le daba sueño, pero extrañaba su cama y recordaba que no le había dado de comer al gato negro.  Tampoco había dejado puesta la lavadora y ya tenía la montaña de ropa sucia, por las horas perdidas en el computador leyendo las noticias del retraso del cohete y de haber estado mirando por la ventana, ver si el astronauta le mandaba un beso al asomarse de la luna.


Elena se quedó dormida del cansancio de sus pensamientos, la zozobra y melancolía la vencieron, lloró y lloró hasta quedarse dormida. Al despertar, se encontraba en la alfombra del living, junto al librero. El gato negro la observaba curioso. 

Hercilia Gato 018`

domenica 18 novembre 2018

Elena y el astronauta (El astronauta en la luna)

El astronauta en la luna

El astronauta llegó al suelo lunar en el mes de octubre, miraba extasiado los cráteres del satélite, grisáceos, blancuzcos, fríos, como un desierto de hielo, asemejaba al frío invierno de diciembre junto a los volcanes y pensaba que a Elena, le encantaría estar ahí, sintiéndose como el principito en su asteroide. Era un logro estar ahí, haber estudiado y dedicado tantos años a la astronomía y no quedarse sólo en el laboratorio a ver detrás del caleidoscopio cuerpos astrales, lejanos, a millones de años luz, inimaginable el tiempo en que ascendiera, cando conoció a Elena a través de una onda digital, acordaron conocerse y fue así que comenzaron su relación. 

Con paseos al parque y mensajes melosos, al poco tiempo decidieron vivir juntos, trabajar, amarse. Elena dedicada a vender antigüedades y obras de arte que le compraba a los pintores urbanos, seleccionando, eso sí, las buenas obras, como si fuera descendiente de un coleccionista, escudriñando las formas, las texturas, los olores, y los sentimientos, viendo la pasión que ponían los artistas, y de paso, les ayudaba a exponer su obra.

Después de tres años de vivir con el astroviajero, él le propuso matrimonio, ni que pensara ella en decir alguna vez sí, en enamorarse desaforadamente de alguien que se la pasaba viviendo en las estrellas, inalcanzable e impredecible el destino de ambos. Cuando una noche, recibió la encomienda de ir a la luna. La emoción le hizo latir el corazón de alegría. Su sueño casi se completaba. Por eso decidió sorprender a Elena con su propuesta. Casi todo, un logro astral, el amor, y, a futuro un hijo, no más.


Los días lunares se la pasaba tomando fotografías y esperando le dieran la orden de regresar, pero la burocracia y los tecnicismos hicieron que fuera larga la estancia, tenía que racionar alimentos. Recibió la orden y justo para salir, el cohete, no arrancaba en el despegue. Tenía el propulsor un atasque y debía repararlo. Sintió que estaba en una pesadilla, sólo le quedaba seguir instrucciones para regresar ileso a tierra. 


Hercilia Gato 018`

Carta 4


Breve

Breve te bebo, te recorro, te busco
entre las sombras, entre la aridez de las calles.

Breve te beso, porque espero el día que
me des el beso que relampaguea,
que surte las entrañas de cariño.

Una luna sin estrellas al rededor,
un gato en la playa,  se estira,
busca que llegues y lo  tomes entre tus brazos,
que le respires tu nostalgia,
que le regales tu alegría.

Lugo te busco, busco tu cuerpo sabor a miel,
amo tu cuerpo que me lleva, me sube y me baja,
tu piel suave, tu sexo duro,
agitado entre mis caderas,
buscando el orgasmo perfecto,
La llegada de los dioses en la cama,
los dioses somos tú y yo,
sobreviviendo, deshaciéndonos,  muriendo
de placer, y naciendo otra vez, siendo la eternidad.

La eternidad se divide en la muerte,
la muerte suprema,
dulce en tus brazos, miel de flores que
vive en la ausencia de mis sábanas.

Una tarde más cae sobre mi piel,
 caliente, me jala con Poseidón,
Él debe eso, poseerme, y también entender
que ahora llegaste, así,
de imprevisto abriste mi ventana,
y entraste a robar mi sueño.

Ahora no puedo dormir si no es contigo.

Hercilia Gato 018`

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venerdì 16 novembre 2018

Elena y el astronauta (La isla de sal)

Elena en la Isla de Arena

Elena llegó toda desubicada con el vaivén de las olas, no sabía dónde estaba, sólo veía arena por todos lados, poco a poco se fue levantando y mientras lo hacía, su vestido estaba seco. Nada más que el mar atrás, y un blanco arenar frente a ella. Las palmeras eran de sal, lucían los cocoteros con el brillo de un diamante, pero sólo era el reflejo del sol, las aves eran cristales cortados que rompían el silencio con sus trinos, toda la superficie era arena, simple arena.

No entendía por qué era todo así, lleno de granos de arena   y sal, sal y arena, todo el ambiente caluroso, de ese calor seco que corta la piel, ese calor de desierto que solamente se puede encontrar en las arabias, todo le sabía seco, a salitre viejo, a ternura antigua y a tristeza perenne.

Trataba de saber dónde estaba y cuándo iba a salir de esa isla salada, cuando se percató de que a pesar de la marea indómita que le arrastró, aún conservaba el anillo de aguamarina que el astronauta le había dado como promesa de que, regresando de la luna, se casarían. Lo abrazó con su mano derecha y se sintió aliviada, cuidada, y segura de que nada malo le pasaría mientras conservase el amor azul de su prometido viajero.

Elena caminó y caminó por toda la isla, no era demasiado extensa y sí demasiado plana, pero mientras más caminaba el sol comenzaba a tumbarla, la sed, las ganas de unas uvas verdes y jugosas, apetitosas, dulces. No pasó mucho rato cuando el sol calentaba su rostro y ella esperaba en la Ciudadela con un vestido corto de encajes blancos y azules, los pájaros trinaban en el parque y su canto era fuerte que triunfaba sobre el infernal tráfico cuando el astronauta llegó detrás de ella acariciándole la cintura suavemente, como si no quisiera desbaratarla y la sorprendió con un ramo de orquídeas y un fresco beso en la boca.

 El rostro de Elena se encendió, pasaba del cobrizo al rojo intenso, su piel, se calentaba más, mientras el astronauta, -aún sin el traje espacial, claro, porque es incómodo andar por la ciudad con casco-, se arrodillaba y le pedía matrimonio mientras la gente curiosa tomaba fotos y videos. Le había prometido también, en ese momento, que regresaría antes de su cumpleaños para que empezaran los trámites de la boda. Elena no sabía si reír o llorar de la emoción al probarse el anillo de aguamarina, y simplemente dijo sí. El final de la pedida de tono rosa, con extraños observando y aplaudiendo, como un cierre de novela feliz y el astronauta besándola hondamente, largamente que pareciera fuera un ósculo infinito como la travesía que al día siguiente haría. Esa noche, después de cargarla entre sus brazos, la llevó al departamento y le hizo el amor infinita y astralmente, como no se ha visto en otros planetas tanta explosión y orgasmos entre dos seres que se aman.


Elena se sintió apenada de sus pensamientos, se ruborizó, pero sólo era ella, teniendo un deja vú en el suelo arenoso, perdida en una isla de sal. Luego, recordó que tenia que regresar a la orilla de su sala, y subió a una barcaza para retornar. La marea de octubre estaba pasando y un gato negro la aguardaba.

Hercilia Gato 018`



giovedì 15 novembre 2018

Carta 3

Ahí

I

Ahí está el café, esperando la cafetera,
Ahí están las luces que encendiste en mis senos,
Ahí está todo mi cuerpo, todo mi corazón,
esperando ansiosos que rebanes con el deseo
la piel llena de agua y amor.

Aquí

II

Aquí estoy contigo,
Pintándote playas,
contándote sueños
para que no te duermas
en la oscuridad,
Tratando, si se puede y me permutes,
entrar a tu corazón, a tus neuronas y tejer
una hamaca para habitar en tu  cuerpo.

Dormir entre tus brazos, acercarme, si lo deseas,
a tus llamas, a ese fuego  incontrolable que me da tu sexo,
tu sexo bendito que me recorre desde hace tiempo,
que conoce mi vientre,
lo que me vibra y lo que no,
yo contigo soy pura agua.

Acá

III

Acá ando haciendo la comia,
haciendo un estofado de pollo
con hierbas de olor, curri y canela,
para que el amor huela por la cocina, se imprene en
los sentidos.
El amor taambién se hace en la cocina,
Tú detrás
de mi falda,
yo sobre la barra.

Acá te espero, acá hago que crezcan las
fantasías, que las hagas realidad,
mientras alimento los sueños, las vísceras,
para encontrarle sabor a tu ausencia.

Acá sigo, esprando tu cuerpo
sea mi realidad.

Hercilia Gato 018`

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Turbulencia

Turbulencia Hercilia Castro  La turbulencia de mis deseos,  La turbulencia de tu mirar, La turbulencia en la tormenta,  Vuelo en...