sabato 14 giugno 2014

De noche y de día



De nuevo llega, así, inesperado.
 Es de estos días en que recurre a la piel,
 y no porque lo invoco o tal vez sí.
 Insano, me gusta su amor así,
 su deseo mejor dicho.

Que me arrebata en el día, la tarde, la noche, la madrugada. Pero a veces viene con más fuerza, recurro a él cuando sobrepasa los límites la humedad. En ese punto en que tocarse prende la hoguera, ese fuego que arrasa con el cuerpo, con l piel, que quema sembradíos, el bosque, los pueblos que se quedan con sus viejos esperando la lluvia, incendiados mueren, quemados cuando pasan los paras y prenden el cerillo.

O tal vez fue el ERPI quien prendió la mecha y por eso siguen resistiendo allá arriba (el arriba desconocido). Pero regresa a mi, subo por él, le pido que siga y no me deje porque amo que me tome por asalto en las madrugadas.

Luego reflexiono y pienso que no debo llamarle, pero hoy es uno de esos días en que regresó de viaje y no puedo evitarlo, su nombre me llama. Como en aquellos tiempos en que mi carne era su más preciada posesión, así como en éste tiempo.

Me invade las piernas, no él, sino él, que me turba y uso artilugios para que se desconozca, que no sepa lo que pasa en éste laberinto de letras que serpentean la curva de sus muslos y la entrada al paraíso, su sexo erecto todo los días.


Sabe que lo invoco, lo sé, lo huelo, me huele entre las piernas como un cachorro, como un animal que reconoce a su presa (Si por nosotros fuera no existiría más nada que cogernos), así mete su lengua, y me posee, me vibra el corazón como caballo desbocado, como gato al acecho que pareciera uno se infarta.

Luego regresa y me invade, con su flota de marines totalmente armados, entra en mis montañas y desviste mi cuerpo, duramente, violentamente, duro, duro, duro, le pido que siga y no se detenga. Pero a él le gusta jugar, sabe que ruego por sentir su verga antes de la comida, después de la comida, qué importa, sólo me quiero venir.

Es clara mi egolatría, mi egolatrismo a su falo, y al poder que me da saberle entre mis piernas, lo sé, lo supe desde que nos encontramos en esa ventana que lleva al infinito, el pestañeo entre la razón y la fantasía.

Todas las noches se desliza, sube entre mi sexo, le busco, trato de aprisionarme en sus caderas, sus brazos que me nublan, me enturbian la razón y las circunstancias de estar aquí o perderme en el mundo paralelo, ese paralelismo donde Saturno tiene doce lunas y los pegasos existen, cabalgo en ellos, él me monta y me sacude, se vuelve cisne y mete su miembro en mi vagina, le escurro, ahí, en lo increíble para el ser, me lleva y me hace venir.

Entre las penumbras se anuncia, baja con su lengua, lo siento, me quita las sábanas y me tiro desde siempre me contraigo de rubores, exploto cascadas, manantiales de peces dorados, me tiene loca, me pierde en sus brazos, sus caricias. No estoy aquí desde hace días, ni de noches noches y días llevo perdida en los sin lugares singulares de la locura.

Dejo que me abra, que se metarfosee con mi cuerpo, somos la amalgama perfecta, desnudos, yo con él, él que viene de nuevo, mis nalgas le llaman y entra, así, duro, sin más ganas que tenerme. Temo que amanezca, despierta no le veo.

Anochece, se ha ido como se va el sueño. Ignoro si volverá, pero lo presiento, que me llamará en la madrugada, iré tras él, con él, buscándolo a él y siendo su presa, ahí, entonces, comenzaremos el juego de nuevo, el juego de los amantes, el sueño de los amorosos, de los Eróticos, seguiré siendo su niña, y me permitirá estar desnuda sobre su sexo, sobre esta puerta en la que le dejo entre ver mis ciegos deseos, mientras tanto, me corro en su boca. Mi humedad precisa, al terminar, me coja con sus besos de miel. Su semen que escurre en mi.

                                                                Hercilia Gato 014´

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mercoledì 4 giugno 2014

Confesiones


Me la paso escurriéndome de ti, todo éste día.
 Es decir, no es una cosa obsesiva pensarte en sexo,
escurrirte en sexo,
 escurrir-me y caminar así pensando en ti.

 Con los mármoles y los lobos en todas las calles,
con las aceras grisaceas, llenas de suciedad
 mientras los niños se sientan en la banqueta
 y se llevan las manos a la boca
 con coloridos germenes
 mientras sus madres quinceañeras parlotean con las vecinas.

 Es decir, no es pensar sólo en cogerte,
 es que me resulta inevitable caminar escurrida
 pensando en tu falo adentro de mi boca,
chupándote y sintiendo tu respirar agitado,
 no es sexo, es decir, forma parte de mi.

La calle se detiene, o la detenida soy yo,
lugares polvorientos cruzan por mi,
calles sin pavimentar,
no hay agua, no ha pasado el carro de la basura,
no me alcanza para el micro, debo pagar la mensualidad,
en la tienda de enfrente venden droga, al vecino lo mataron
porque era halcón,
secuestraron al hijo de un ex alcalde,
hombres armados entraron a su casa y se lo llevaron.

Protestamos ayer por un periodista asesinado,
hoy otro periodista infartado, mañana habrá otro periodista amenzado, levantado, asesinado
la tela de la araña donde se mece el paquidermo, canciones de cuna faltan
para calmar la desazón, la incertidumbre aunque el periodista llore después de verse en la tumba.

La marcha viene el día que el diablo se canse, parloteamos, gritamos, juramos ante nuestra bandera que queremos justicia, buscamos ser escuchados, hablamos, hablamos, se nos va la vida, otra vez nos quitaron la vida.

Luego me corro, amor, entre estas calles donde no hay nada,
luciérnagas de papel revolotean entre mis manos, juegan a escribir, deletrean tu nombre,
tu nombre que te lo sabes de memoria, bajan entre mi falda, se suben entre las piernas,
se mojan antes de que las metas.

Estoy empapada amor, de deseos y de ti, de vocs y de luz, de rayos y de oscuridad, de martirios e inconciencia, lecturas de noviembres cansados, junios que no son libres, diciembre no puede esperar, cógeme de nuevo mi cielo.

Hay una voz, cantaleta entre mi pantaleta que me invita a mojarme, pero le digo que no, aún estamos en horario laboral, aún no llega la noche, aún no llega en día de las libertades. Podemos coger mientras tanto? Una hoguera afuera se prende, manifestación de los oprimidos, de los rebeldes, de los soñadores, de los masacrados, los marginados, esos, que están hartos de eso que llaman Capitalismo.

Los chicos corren afuera mientras los zanates cantan, atraen en su canto a la hembra, se lucen y son felices. Las hojas del amate caen mientras camino en la memoria de tu piel. Confieso me corro cada que pienso en ti amor, trato de censurar los malos pensamientos, mi ninfomanía adherida a mi inconsicnete subconsciente, a las ganas que te traigo porque enciendes mi libido mientras el mundo perece y las brigadas de la muerte limpian las calles de Brazil.

Adentro hay un gato a tu espera, te acecha, te espera abierto, gustoso de lamerte, que lo acaricies y arquearse sobre ti, agitado y sensual, excitado de sólo mirarte, saboreando tu piel, esperando beber  tu leche y sentir cómo escurre en la boca, saborearte el deseo.

Llevo tu nombre marcado en mi nuca, tus besos, corrijo, marcados ahí como flechas que marcan el camino, los destinos cruzados antes de llegar a la fatalidad, a la realidad. Llevo tu amor en mis entrañas, en mi mundo secreto. Humedecidos nuestros sexos, con el tango de tu lengua entre mis pezones, la locura de decirte que me faltas esta tarde nublada. El corazón suspira en el medio de tanta desgracia que lo acosa, noticias malas, les dicen. Mientras, te pienso para escapar y llegar a tus paraísos secretos.

La tormenta viene, y yo sigo escurriéndome.

                                                               Hercilia Gato 014´


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Sueño erótico



Hay un sueño erótico que no me deja,
me aturde, me toma por sorpresa,
viene de cada tanto en la madrugada.

Me toma cuando estoy bocabajo,
me posee sorpresivamente,
inevitablemente,
toma violentamente
mis piernas.

Me folla hasta romperme
de placer.

Pienso, le digo que es un error,
que se ha equivocado de sueño
pero le abro más las piernas
para que meta su verga.

Luego sale, inmediato,
me pone de frente y se
sube a meter su falo en mi boca
mientras su lengua se pone
en mi sexo.

Me chupa, le mamo,
quiero que se venga en mis deseos,
lo oculto del cuerpo
que no tiene sentido.

Rompo en gemidos, el fuego
me alcanza, me quemo,
se quema y se incendia el cuarto.

Me pone en cuatro,
el agua explota y se inunda
la recámara, escurre el agua entre
mis piernas, las paredes humedecidas
del deseo púrpura que le entrego.

Me convierte en tormenta,
la tormenta que se avecina y le rompe
los tímpanos,
dice que el es la tormenta,
sí, me  atormenta de placeres.

Una y otra vez
me hace venir,
su semen me baña,
por atrás, por delante,
me da de comer su esperma
y se embarra en mis senos,
pierdo la cuenta de las horas.

Esto no es real,
pero me gusta,
yo no soy yo,
soy otra,
levito con su lengua
en mi clítoris,
desaparece.

Luego viene otro
deseo, me poseen,
el plural comienza hasta
terminar en éxtasis,
las manos que se multiplican, las piernas y sexos
embravecidos como olas, como si fuera
el último día de los falos y las vaginas,
se montan las lenguas al derecho
y al revés, el multiorgasmo
no acaba, sigue, hasta el despertar.

Lo busco inevitable,
a ese sueño,
entre ese punto del
despertar y la somnolencia.

Se ha ido.

Volverá
y estaré pendiente de su verga,
su arma que me somete
hasta la inconciencia.

Los hombres no entienden
de humedades, se encelan,
por eso omito ya contar
que algunas veces,
llegan extraños a mi psique.

Amanece,
es mejor
que esconda la humedad
de la cama o le pida
que me vuelva a coger.

Mi realidad es
el sueño intangible
es mi casa eterna.

Yo vivo de deseos.

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venerdì 2 maggio 2014

Carta 2...A Nabokob

Carta a Nabokob 

El día que te fuiste sentí que moría, mis piernas temblaban cuando salí de tu departamento, cuando bajé las escaleras y fui a la calle, más que del orgasmo de esa noche de la sorpresa, estaba gélida y no pude aguantar romper en llanto. Toda la avenida fui llorando de saber que te irías. Como una niña, como cualquier Lolita que pierde un dulce.

Haciendo de cuenta que ya no estabas, que pronto te irías, pusiste en venta todos los libros de ese estante que me abrió las puertas a tantos mundos maravillosos y perversos, contigo conocí a Justine y a Julieta, también los maravillosos lugares del mundo de Rutabaga. Ah tu librero! Cuando dijiste de vender libros me sorprendí, pero me sorprendí más cuando me dijiste que si yo te lo pedía no te irías. No te respondí nada porque yo siempre fui la caradura de esa relación, como decías, yo era el hombre y tu la mujer, pero más que eso, quién era yo para interferir en tu destino. El destino que ya está escrito en las estrellas y os trae la vocación de llevarnos a donde quiera el viento y el mar.

Después te fuiste y ya no supe ni quise saber de ti, eso sí, mis taras y demonios, tus fantasmas, las humedades que me provocabas las saqué en varios cuentos que por cierto, han leído demasiado los internautas, puedes sentirte orgulloso que gracias a ti comencé mis pininos en el cuento, idéntico a nuestra historia. Me costó un chingo de cogidas y amantes, el olvidarte, bueno, no tanto, no mentiré.


¿Te acuerdas cuando leíamos?, ¿Las tantas veces que viste mi caligrafía hecha poema?, No se me olvida que decías soy una fatalidad como articulista y reportera, pero como poetiza, según tú, soy excelente. Verte me atrapa, me trae buenos recuerdos, recuerdos que a nadie digo, bueno, uno que otro lo sabrá, fuimos historia de pueblo chico infierno grande. Aunque estoy segura nadie notó cómo me corría en tus piernas, cómo jugábamos a que era tu Lolita, y cómo te seducía y me conquistabas con tus libros, con el café o la comida que alguna vez me compartiste, aunque por lo regular sólo era café y cigarrillos después o antes de hacer el amor. Yo moría siempre por chuparte la verga, pero desesperaba cuando me pedías que hablara en el acto. Y me encantaba desvestirme, o que me quitaras mis braguitas de niña, como decías.

A veces no recuerdo bien las cosas, pasas hoy por mi mente como un delicioso fantasma, pienso que esa vez que nos hablamos en DF, no nos vimos no por la lluvia, ¿recordarás mi terror a la lluvia?, sino porque el destino que ya está escrito, no lo quiso.

Ah! Mi amado Nabokob, apareces como desaparecido que se fue otra vez en mi vida. Me seduces con tu lengua dulce que quema rincones púrpuras, con esa fachita de profesor buena onda y culto, y yo juego a creerme que aún soy una teenager cuando ahora tengo 36...Ahora me pregunto cuántos años tendrás.

También me pregunto si Lolita tendrá deseos de verte o el GatoNegro, pero creo ya te sabes el final de la película.

Ahora amo a un Dios, sí, yo la que no adora a nadie, la que no cree en dioses ni santos ni patronos ni vírgenes y esas cosas, estoy enamorada desde hace meses de un Dios, es el dios del universo, lo ha creado todo, el caos y el orden, las maravillas terrenales y el inframundo, se llama Zeus, aunque creo que ya habíamos hablado de él tantas veces en tu salita.

Es maravilloso, obvio que saldrás con la cosa de que yo no puedo enamorarme porque no soy mujer para amar y tantas cosas que ya sé pasan por tu cabeza. Pero dese hace 4 meses -pensarás qué son 4 meses- ando endiosada, enculada como dicen vulgarmente, enamorada. Lo amo porque ama a la mortal, a la mujer errática que soy.

Me provoca escribirle poesía, me convierte en su musa, en su mortal, en Leda a la orilla del Eurotas, en medio del lago, esperando llegue su cisne y bata en ella sus alas, su sexo que me calcina, me hace arder y me convierte en Fénix, en agua, en deseo.

Ahora me despido de ti, mi querido Nabokov, la fantasía de las miles de Lolitas que cruzaron por tu vida y a las que les bajaste los calzones, porque no creo haber sido la única, en realidad eso ya no importa, hace mucho me fui.

El final de esta novela, ya te lo sabes de memoria.

Tuya: Lolita.

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venerdì 4 aprile 2014

Carta 30...A Zeus



Me la paso escurriendo, me la vivo mojada, me estoy escurriendo de ti, por ti, para ti, pensando en ti, sin que hubiera algún cambio en mis pantis, mis pantaletas húmedas, el agua sale de mi sexo, yo me la paso así, caliente, pensando en ti, y te confieso me siento culpable que mientras tú trabajas, yo sólo tengo ganas de que llegues, me beses y me cojas.

Goteo lentamente,
Suavemente mientras me besas,
 besas mis pezones
y nos acariciamos,
ni siquiera me penetras
y ya me estoy viniendo.

Concede la cama
El favor de tenernos desnudos,
 hablarte al oído,
Sentir en plural que no hay fin en la piel.

No tengo más retorno
Que amarle, desearle,
No tengo más trabajo qué hacer
Que cuidarme y amarlo,
Porque por fin en el verano
De la marea,
Sus besos aparecieron.

Es divino, sus brazos son fuertes,
Carga a veces el mundo entero, lo acomoda
Y le pone nombre,
Sus piernas son veloces,
Me alcanza  con ellas
Y recorre todos los caminos
Con ellas hasta llegar a mí,
Sus ojos son serenos, pero tienen
El poder de encantarme,
Pero antes del amanecer,
Su palabra se convierte en besos
Y me vuelve a hacer suya,
Su palabra me tiene atrapada,
Y sus besos son la seda
Que me amarra a su pecho,
Que hace me enrede en él,
Y respire sobre su cabello.
Yo le amo,
Te amo.

Puedo escribirle/escribirte
Como si fuera muchas personas,
Como si fuera mi todo,
Es mi todo,
Mi universo y mis galaxias,
Los mundos paralelos donde todo está bien,
Donde no existe la confabulación
De los cerdos y las hienas.

Puedo escribirte/escribirle en plural,
Ya lo es, lo veo en ti,
En mí, en ellos, en todos,
Nosotros, vosotros, ustedes,
Él.

Tu me mimas,
Él me mima,
Nosotros nos mimamos
Mientras cae el sol,
Al regresar de conciliar el mundo,
Porque puede hacerlo,
Me haces, me deshaces,
Alteras mi geografía, amor.

Yo me vengo en tu falo
Aunque no me toques,
Basta con que me pienses,
Con que acaricies mi recuerdo
Y ya me hiciste venir,
Mojarme toda,
Quedar olorosa a tu sexo,
Perdida y ganosa de ti.

Yo vengo de otro mundo,
Semirreal, surreal y fantasioso
Donde todo existe y nada importa,
Donde todo es serenidad
Y las estrellas son el cristal
Por el que camino desnuda,
Donde mi cuerpo es ligero y estrellado,
Vengo de ese mundo inexplicable,
Donde soy feliz,
Donde sólo a ti,
Te dejo entrar, amor.
Enciendo mis luces,
Mientras tus besos me atacan,
Me tumban de calentura sobre las sábanas

Y abro mis piernas
Para tu hermoso cuerpo,
Para que me lleves sin prisa
Y a la carrera hasta el orgasmo,
Donde mi sexo vibra a cada caricia tuya,
Yo sólo quiero besarte,
Bajo la luna de abril
Y el sol de diciembre,
Los 365 días del año.

Es de madrugada,
Madrugada en París
Y me sigo escurriendo,
Mientras dulce mi lengua,
Chupa tu falo,
Y tus manos jalan
Mi clítoris a tu boca,
Después estallaré,
Después buscaras mi entrada,
Y seremos uno solo,
Un solo cuerpo en la alborada,
Al inicio del amor,
Al final del arcoíris,
Y de nuestros cuerpos
Saldrán otra vez
Luces multicolores.

Vibro,
Y me sigo escurriendo.

En estas noches de frío,
Lo púnico que me place,
Es calentarme y quemarme
Con tu frenesí.

Mi amor,
Mi amoroso y hermoso Zeus,
Vuélveme a besar
Y déjame mojarte.

Por siempre tuya,
Leda mojada.

Déjame maullarte
Cuánto te amo,
Amor.

                                            Hercilia Gato 014´




























mercoledì 26 febbraio 2014

Insomnios




Despierto a medianoche,
de madrugada,
con el corazón agitado
y las pantis mojadas.

El insomnio me hace recordar
que faltas en mi cuerpo.

Hay insomnios de colores,
insomnios primavera, insomnios
protestantes, contestatarios,
rojos, morados, azules,
líquidos o gaseosos,
siemmpre sólidos aventureros,
pero nunca desertores
ni fracasados, o
mediocres.

Pero el insomnio que me cargas
es diferente,
hace que me moje aun en el sueño,
electriza mis sentidos,
mete su lengua en mi sexo
y lo hace vibrar. Perdón, ya estoy
hablando de nuevo de tu lengua.

Me vuelve tecnicolor,
multifacética, humedece mi cama,
entra directo a mi boca,
lo atrapo y hace que lo chupe
hasta venirse otra vez
y echarme su semen.
Perdón, amor, empiezo
a hablar de tu falo.

Roza mi sexo,
hace que salgan miles
de mariposas y cometas,
una parvada de calandrias
y ruiseñores no dejan de revolotear,
cantan agua en tu oído.
Disculpa, amor, ya hablo
de cuando me chupas
el clítoris.

Navega mis túneles,
mis ríos subterráneos
tienen su remo,
duro y fuerte que
enloquece hasta
desmayarse y volverme
a venir. Ay amor, ahora
hablo de nuevo de tu falo.


Pero también
hay dulces insomnios,
nunca son totalmente salados,
los gozo en el paladar,
salen rayos de luz
y la princesa Galatea
se encuentra con su
mago salvador,
viajan rápido
a otras galaxias,
de sus manos salen violetas,
orquídeas, huelen a la paz
que da el venirse.
Perdón mi vida, ya hablo
de tus besos.

Lejano me llevan
estos insomnios,
y cuando menos cuenta
me doy, vuelves a entrar en mis caderas,
agitas mis veranos
y el mar se vuelve marea de octubre,
quiebra contra la piedra,
se quema con e deseo,
busca la salida
y una sirena anuncia
al éxtasis. Perdón amor,
ya te desperté otra vez.

Luego el insomnio se va,
y regresas de nuevo a sonreírme,
presto a mis besos y mi felicidad,
Sí, amor,
tú eres mi felicidad.

Luego me doy cuenta
en el insomnio y el sueño, eres tú.

Mis insomnios llevan tu nombre,
presagios de buenaventura,
rosas diamantinas, versos perversos,
locura que estalla,
rompe agua, parte aguas,
el agua rompe en tu rostro.

Quiero decir,
que mis insonios son enormes,
ese secreto paraíso
que me provoca verte dormir,
y esperar a que despiertes.

Hay de insomnios a insomnios,
el mío se viene a cada rato
y espera que lo poseas.

                                                                          Hercilia Gato 014´

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martedì 25 febbraio 2014

Sexo oral



Metes la lengua en mi,
acaricias con tus palabras
el deseo,
desvistes mi piel con tu palabra.


Con tu lengua,
tu lengua que cruza
y borra mis desencantos,
pero que también me anuncia
el desenfreno.

Luego rodeas mis pezones,
los levantas con tu magia,
sabedor de múltiples lenguas
viertes tus polvos
entre mis labios.

Mi lengua se cruza en tu camino,
abre el portón de las caricias,
tus manos que me incendian,
me hacen soltar multicolores,
me vuelvo policromática,
canto a tu antojo.

Sigue tu lengua bajando por mi vientre,
se detiene hasta parar entre mis piernas,
un pestañeo
y me vuelvo suspiros, gemidos,
cuando devoras mi clítoris.

El mundo se levanta,
toman banderas y cantan himnos,
atraviezan las praderas, las costas,
las montañas, las ciudades,
y derrocan la tiranía
mientras van cantando el Venceremos
y gritan muerte a la oligarquía.

La gente pasa a través de las ventanas,
las veo pasar, sonríen,
nos miran ruborosos de ver
cómo me haces maullar,
porque yo maúllo
cada que me haces venir.

Luego abro los ojos,
apenas y te puedo ver
de tanta excitación en que me tienes,
tus ojos me ven
sabiendo que soy tu presa,
tu lengua sigue girando en mi,
pones a arder mi sexo.

Tu lengua me abre
la puerta al paraíso,
vuelcas bengalas,
cuetes, centellas, fuegos
pirotécnicos estallan
cada que me succionas.

Luego rompo como cascada,
sobre tu cara.

Tu lengua me tiene detenida,
en ese punto del deseo incontrolable,
intenso, inmenso, desmesurado,
anonadado, calmado,
colmado de amor
y buenos deseos,
mojados, diría.

Una musa pasa sobre un unicornio
mientras el fauno se ríe
y Baco no deja de comer uvas,
un gemido sale de los arbustos
y sólo gemidos de placer
se escuchan.

Luego entras con tu sexo
duro, llegas hasta mi conciencia
y nos volvemos a venir.

Tu lengua me tiene atada,
poseída de pasiones,
púrpuras, intensas,
a la espera de ti,
de tu semen
en mis alrededores.

Me gusta cuando me
haces sexo oral,
entonces es que siento
entro sin trámites
a  tus cielos,
después llegamos
juntos a la sublime
humedad.

                       Hercilia Gato  014´

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lunedì 24 febbraio 2014

Tú haces



Tú haces que me moje
bajo las sábanas,
encima de ellas,
al caminar,
al pensar en ti.

Adivinas mis deseos,
le encuentras forma
a mis misterios
a la incógnita que me sucede
cuando te alejas 
y cuando te acercas.

En ese punto del fuego
y del espacio
siento que me quemo,
que desbordo mares.

Trato de no repetirte,
pensar en la filosofía 
de la ley del talión,
cosas más superfluas,
ir por un pastel
aunque no me gusten.

De romper pensando
todo el tiempo
que no hay democracia,
o que puede ser cierto
el Estado atrapa un narco,
aunque es obvio nadie les cree,
al Estado, a los opresores.

Pero no es ahí
ni aquí donde quiero estar,
quiero estar dormida
sobre el largo de tu cuerpo,
tus fuertes piernas
que me hacen vibrar,
que hacen reviente en espasmos,
que toque con las manos
un pedacito de paraíso.

Tú me das el paraíso,
en un abrazo,
en el cierre de mis letras,
al dormir.

Porque antes de dormir 
paso al limbo a dejarte
la huella de mi humedad,
camino como gato,
me salgo a correrme 
en tus sueños,
conimgo en tu sueño,
tu sueño conmigo,
yo soñándote
y viniéndome.

Porque esto es lo que
realmente importa,
la desenfrenada ternura
que me provocas,
que casi diría
la miseria del mundo 
va a terminarse.

Yo no sé 
qué me hiciste,
pero sé 
que ya no puedo 
parar.

Hay un sueño
secreto,
un deseo irrefrenable,
un amor frenético,
una dulzura tántrica
en todo tu cuerpo.

Yo me caigo
de ganas porque
entraras en mi 
a cada instante,
cada caricia,
que me des caricias mal sanas,
un poco de perversión
y un para siempre
de orgasmos.

Es verdad, 
tu falo también 
me concede
la entrada al cielo.


Culmino la noche
esperando tus besos
en mis tímidas
ilusiones
que me hacen
venirme 
en ti.

Una 
y otra vez,
latiendo
con tu sexo
entre mis piernas.


                                   Hercilia Gato 014´



domenica 23 febbraio 2014

Carta a la locura...



Un cielo se abre,
me deshace,
me abre, me funde, te fundes,
me abres, me chupas,
me comes, te como.

Me aventuro a desafiar
ese espacio infinto 
de tu aliento a tu sexo,
tu sexo que me atraviesa,
entra y me sume.

Oceano de éxtasis,
cielo de estrellas nos miran coger
mientras el mar rompe
en las piedras,
a su lado,
tu hermoso cuerpo me tumba,
me partes.

La playa que gime,
yo gimo, maúllo,
con tu piel que sabe a la arena.

Me haces explotar,
me vuelves loca,
estoy loca,
mi espalda espera tu lengua.

Mi boca espera la dejes
bajar presurosa 
a tu falo,
una vez, dos veces, 
tres veces, sin finl
quiero beberme
tu semen.

Una vez, otra vez,
sigue con tus dedos
adentro de mi sinfonía,
la cascada que te abro 
cuando tocas mi locura.

Soy una falocrata,
me gusta adorar tu verga,
que entres en mis caderas,
ahí, entres donde el prejuicio desaparece
y se expande el infinito.

Así,
adorando el exceso.

Estoy loca, lo has logrado,
me desquician tus besos, tus manos en 
mi clítoris, adentro de mi sexo,
tu aliento que me hace venir,
una vez, dos veces, tres veces,
doce, quince, veinte.

Ahora me acuerdo 
y comienzo a venirme.

He enloquecido 
con tu fuego y tu ternura,
con tu voz y tu serenidad,
todo tú me has enloquecido.

No me doy cuenta 
de lo que hago,
me corro al ritmo
de tus deseos.

No domino ya el arte 
de escribir,
vivo enterrada en tus fantasías,
por cierto que con tu verga
enterrada.

Húmeda y gozosa 
me contoneo arriba de
tus piernas,
tus praderas en las que 
me corro, 
tamaño gigante
de mis cometas,
explosión de luceros,
lluvia de asteroides,
caen mis sentidos
cuando me das a beber 
tu leche.

No me importa
si les gusta o no,
yo escribo 
porque estoy loca,
loca de ti,
para ti,
por ti,
por tu sangre bendita
que me sigo corriendo 
de acordarme de
tus besos.

De la medianoche casi
en que me traes
por la carretera
cogiendo mis risas,
mis latitudes que cambian
y explotan mientras me posees,
tú mi dueño,
yo no importa
ahora la equidad,
no me importa mientras
sepa nuestro deseo traspasa
el inframundo y
la novena dimensión
o si alcanza la treceava
cósmica.

¿O fue en la mañana?
¿Fue en la mañana que
me trajiste abierta por todo el camino
mientras manejabas?.

Yo no importa,
a quién le importa el yo,
si somos uno cuando nos besamos,
nos desatamos a caricias
y orgasmos en todo momento
y en todo lugar,
como ese Dios que adoran,
así nosotros,
nos adoramos,
nos amamos, nos mamamos,
nos penetramos,
nos dejamos vistos a la cara do mundo.

Con todo el mundo,
yo te veo en cada pareja que pasa,
eres todos mis hombres,
eres uno sólo, mi hombre,
el hombre que busco  loca,
locamente perdida entre 
la multitud.

Aguacero de distancias,
líbelula de espacios,
ráfaga de violetas,
explosion de fragmentaciones,
dolorosas, gemidas,
mételo otra vez, 
por atrás cariño,
por atrás no hace frío.

Estoy viniéndome en ti,
loca de deseos,
de que ya amanezca,
o mejor dicho,
de besarte antes de que amanezca.

No, es mentira,
no quiero besarte, 
quiero mamarte, beberte,
explotar a tu deseo,
quemarme con tus caricias.


Sí, 
estoy loca,
mientras la gente pasa,
yo pienso en ti.

Hay que enloquecer,
tú me haces venirme 
hasta enloquecer y
así te amo.

Escribiéndole 
una carta a la locura
que me da tu ser.

Bájame de nuevo 
las bragas, amor.

Yo pido eso,
tu semen escurre 
en mi boca.
                                  Hercilia Gato 014´


venerdì 21 febbraio 2014

4to encuentro



Mi cuerpo se cae
sobre tus piernas,
tu cuerpo que me desnuda
a la vista de los espejos.

Espejismos de realidad,
luces tecnicolor,
mis labios te besan,
por fin somos uno
en el infinito surrealista
del espejo.

Mis caderas se mueven,
danzan empapadas
en tu hermoso falo,
tu falo que me pone
dinamita y me 
hace explotar.

Una vez,
otra vez,
otra vez,
otra vez,
cinco veces
agua.

Recargo mis besos en tu pecho,
mi amado Zeus,
te quiero comer todo,
pero el placer nos gana.

Parecemos gatos en celo,
devorando estrellas,
tragando la razón,
viniéndose la locura.

Soy una simple mortal
infinita y eterna 
cuando me posees.

Tus piernas me atrapan,
fuertes, ágiles y astutas
me enredan hasta hacerme venir.

Soy agua,
no tengo cordura
ni quiero saber de ella
hasta que tu semen explote en mi.

Menéame hasta la inconciencia,
al compas de tus caderas,
el fuego de tu sexo
que me deja incendiada.

Yo no soy 
más que Leda desnuda
esperándote.


                          Hercilia Gato 014´




giovedì 20 febbraio 2014

El día que espera



Pasan las horas,
pero aún es noche,
falta casi un día 
para verte.

Pero la ansia es más fuerte.

Tormenta de deseos
que bajan por la sábana,
que queman la pantaleta
y dejan fluir el agua.

El agua que me hierve,
me calienta, me moja,
mis dedos bajan aprisa,
buscan calmar la espera.

Esa espera llana 
como un desierto.

Entonces atravieso la cama
y me tiro a dormir,
para no sufrir el delirio,
para no saber que me faltas.

Luego tu beso que llega,
tu cuerpo sobre el mío,
laguna de frenesíes,
de memorias táctiles
y eyaculaciones
desenfrenadas.

Luego despierto en la madrugada
y no me queda más que suspirar
y volver a dormir.

Cuando sueñe despiértame
a besos.

Espero el día,
el día que espera.

Turbulencia

Turbulencia Hercilia Castro  La turbulencia de mis deseos,  La turbulencia de tu mirar, La turbulencia en la tormenta,  Vuelo en...