giovedì 1 settembre 2016

Entrada al eden

Entra en mí por sorpresa, 
Me posee y alza mi falda,
Penetra mi sexo con furia.

Gimo en el desvarío del gineceo y le
Vuelvo a chupar su verga...

Humores de calor, placer en mis entrañas...

Pero todo es un sueño...
Sólo está dormido, mientras
Agitada mojo las sábanas...

Y por eso, tardo en despertar
Porque sólo en el sueño,
Cede tu cuerpo a la orgía...

Hercilia Gato. 016'

lunedì 15 febbraio 2016

Thánatos




De repente aparece, reaparece como un fantasma, 
me acecha hasta en los sueños y abre mis piernas,
lo siento, cómo me abre,
me pone de cabeza y despierto para detenerlo
reprimida, mojada de maromas y su sadismo,
cubierta de su semen.

Pero no respiro, volteo a a los lados para asegurarme
nadie lee mis sueños, mis pensamientos,
me engaño, sólo ellos lo saben, pero prefieren dormir.

Ha venido vestido de aquel extraño, 
ese que sin preguntar mi nombre
nos fuimos a encerrar a un motel,
que me enseñó los espejos 
son lo mejor que puede haber en el sexo,
y luego se fue, sin importarme cómo se llamara.

Pero luego regresa gritando mi nombre, ese que sólo él sabe,
y volteo a buscarle y no tengo más remedio que mojarme
imaginando sus manos, sus palabras, y repetir su nombre: Humbert Humbert.

He vuelto a mi otro mundo, 
ese mundo por donde nadie entre, 
esa puerta tan diminuta
que sólo Alicia pudiera pasar,
pero ni a ella se lo permito.

Sólo Morfeo puede entrar, porque él me pervirtió 
con sus fantasías y me hizo adicta a soñar.

No quiero que se vaya, y se están yendo todos, se van
se ha ido por el abismo,
o la que cae soy yo.

Salgo, giro,me impulso 
para renacer desde lo abismal, pero afuera están ellos,
los muertos en vida, contabilizan el sueño, el dinero,
los hijos, las deudas, los aplausos a su ego caduco.

Prefiero fornicar con él,
pero que nadie se entere, 
que nadie sepa que me jalas,
que me montas y me coges en la azotea bajo las estrellas,
que la ropa se tira por las escaleras,
que rodamos en la arena,
que me penetras entre las olas,
que bajo un puente te la chupo,
que te encantan las orgías,
que sabes amo los espejos, 
que me gusta me atajes contra la pared,
que hasta en una piedra podemos 
 tirarnos un polvo,
que te gusta el voyerismo
y que sabes me excita el porno lesbico,
que me gusta el exhibicionismo,
que las escaleras se hicieron para follar
y que en sueños, en sueños 
haces de mi lo que quieres...

Pero he tenido que despertar, 
ver si la ventana no está abierta, 
agradeceré que lo esté
para tirarme detrás de ti.

Para ya no despertar con ese remordimiento
y pensar en que a lo mejor si es cierto
y también soy una micro machista
que quiere dejar la responsabilidad al otro,
pero también te extraño tanto, tus caderas
tu clítoris, tu verga, tus nalgas, tus besos,
tu perversión que sólo en sueños,
sólo en ese vago sueño,
me vuelve a arrastrar...

Luego vuelve a venirme a la cabeza 
ellos, sí, ellos,todos encima de todos,
todos dándome mi lugar donde sabes que me gusta,
Oh sí, mi amado Olimpo
con sus orgías interminables,
bendito lugar.

Pero sé que al rato volverás a aparecer, en cualquier forma,
en cualquier historia, en cualquier tono,
como hace días, como ayer,
y al despertar luego del orgasmo,
voltearé a buscar que nadie se haya dado cuenta
que me tomaste, me empapaste,
me metiste la lengua y me pusiste en 4, de cabeza, 
y que te venías en mi boca.

Luego quedaré fría, solitaria,
con remordimiento de conciencia
de pensar que sólo en sueños,
el Eros puede ser...

Porque la vida ya es de Thánatos.

Y adquirirás mil nombres, pero sólo ahí, 
en el sueño, estaremos...

Fuera del sueño, su amor me abraza

Hercilia Gato 016´

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Thanatos by Hercilia S Castro Balderas is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

giovedì 9 aprile 2015

Sexo sin fin





Destilo sexo cada que camino,
cada que respiro, me estiro,
como gata en celo.

Destilo sexo mientras tus piernas no
están en medio mío,
tan lejano, tan cercano.

Veo la lengua de ellos
salir de la incertidumbre
del morbo que provocan
mis pasos desvariados.

Cuido también mis pensamientos,
los he vuelto a encerrar en esa cajita de cristal con caracolas
 y polvo de estrellas,
suspiro bajo, para que no me veas perderme en la inmensidad
de lo ominoso, eso que no permito
nadie toque, nadie vea.

Porque hay calamidad en las cajas de Pandora
cuando quieres conocer su oscuridad.

Yo huyo, confieso que huyo,
me voy de ti, de ellos, de todos,
sé lo que piensan, son predecibles
a excepción de los gansters de la politiquería
y el FMI, esos jamás se sabe
cuándo, cómo y en qué lugar mataran.

Suelto mis alas, esas que escondo mientras comemos,
esos sin sentidos y fulgores que me pasan,
estallidos ultra violentos, radicalismo
de fuego.

Los rayos me parten, los relámpagos
suben, me dan miedo, va a llover, hace frío,
pero sigo mojada y sin ti.

Una nube me lleva encima,
veo cómo viajan, caminan con
la pesadez de la rutina, llevan de sombrero el conformismo
y las mujeres llevan sexis enaguas
que buscan se las quiten,
pero en silencio porque la sociedad así lo exige.

Su falsa sociedad, suciedad.

Luego me bajo de la nube
y me subo al espejo,
espero que me coja toda la noche,
en la calle, con tres o cuatro,
qué más da, el exhibicionismo
es lo mío.

Los gatos me acarician, los acaricio,
lamen mi lengua y entiendo su lenguaje,
se meten en mis piernas,
dejo que metan su lengua.

Tenemos sexo sin fin.
Sí, lo sé, soy ninfómana, pero quiero seguir mojándome.

Despierto en otra hoguera, un incendio,
un infierno se asoma y no estás,
pero tampoco estoy, me veo
así, en El País de las Maravillas,
sí, ese, el de la Lichita o Alicia,
o como quieras llamarle.

Yo le digo a veces Lolita,
porque también la recuerdo,
le abro mis piernas a su tutor.

Luego estás detrás mío, quieres entrar,
pero antes quiero juguemos,
que sueltes el deseo, que me desees
infernalmente, vorazmente, sin misioneros,
sobre la escalera, en el piso, en la calle,
sudando, desquiciado por mi aroma.

Desde atrás penetras mis pensamientos,
lo sé, quieres saberlo, gozarlo,
pero no podrás,
hasta que me tengas extenuada
y deje de destilar tanto sexo.

Son días en los que la gata
anda en brama.

Luego, tu semen me falta,
falta escurra en mi boca.

Caliente y salado.

Afuera, los perros y los hombres aullán.

Hercilia Gato 015´


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Sexo sin fin by Hercilia Castro Balderas is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

venerdì 24 ottobre 2014

Cuentito



Cuentito





El poeta le dijo al gato negro : Gato de noche
Gato de dia
Gato de luz
Gato de sueño caramelo
Gato de sal corpórea, de sal de hambre,
de sal de mar abierto, de mar de sombra,
de mar profundo, de mar intenso,
de mar olas y viajes,
Un gato de sangre fresca
vine a decirte cosas nomás...

cositas por la piel
con los labios húmedos,
con las manos abiertas
con las pupilas dilatadas
por el resplandor de tu negrura
gatorea,gatosa, gaterea, gaturna, gatilleante.
Gato de los vientos: me llevo tus sueños al espacio secreto
al espacio que late y se llena de sangre,
donde el calor se vierta como manantiales dulces
elevatio
volatil
de niebla
de vaho,
gato.

Y el gato jamás dejó de seguir al poeta...
Fin.

Hercilia Gato 010´


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Cuentito by Hercilia Castro is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

lunedì 22 settembre 2014

Carta a mi madre: 1 y tal vez última

Carta a mi madre

Un lugar, 22 de septiembre del 2014.
Querida madre:



No me es fácil escribir esto, pero recuerdas cuando te escribía lo que sentía y lo mucho que te admiraba de niña. Creo la última carta te la hice cuando tenía 21 años. Escribir me es más fácil que expresar mis emociones. Siempre me he considerado una disfuncional afectiva. Siempre te admiré, aún lo hago, tu actividad política, el crecer en una época de machos cuidando a cinco hijos. Sin embargo lamento mucho decir esto. No creo ya a mis 36 en el matriarcado mexicano -porque existe- , de hecho, lo detesto, me es inaguantable la sumisión y a la vez el chantaje de las mujeres.

De por sí, siempre fui una fiel creyente de que no pasaría por los mismos errores que mis cuñadas, que mi hermana ni soportaría hombres adictos o golpeadores –cosa que la vida me hizo tragarme con el imbécil de Márquez, mi primer pareja- pero creo no nací para ser buena hija. Aunque esta carta no es para reclamar, sino para pedirte disculpas, como bien dijiste hace rato, nunca les pedí disculpas a ti y a mi padre por mi “mal comportamiento”.

 Aunque siendo honesta no sé por qué coños debo pedir disculpas cuando yo no pedí llegar a esta galaxia, a éste planeta devastado por la mano del hombre, donde las mujeres son sometidas, se dejan someter en todas las orillas del mundo, por cultura y por el maldito capitalismo.

Yo no te dije que a tus 44 años te embarazaras, tampoco pedí ser epiléptica con síndrome de esclerosis tuberosa. Pero es verdad, ha sido por ti que me llevaste con médicos que puedo hablar, pensar y caminar. Entre tus esfuerzos y los de la ciencia –porque fue la ciencia- estoy bien. En la mañana hablabas de la gratitud, yo no creo la gratitud sea obligada, creo firmemente que el respeto se gana.  En esta casa no crecí viendo respeto. Crecí viendo un hombre alcohólico que trataba de pegarte. ¿Recuerdas esa noche en la recámara de arriba cuando él te iba a dar con la botella de Superior en la cabeza, y que yo salté y le dije papá no? Yo sí lo recuerdo, tenía cinco años. Recuerdas que me tocó tu menopausia y luego en mi recámara una vez fuiste enojada por no sé qué cosa y me jalaste de los cabellos, yo sí recuerdo, tenía como seis años.

Dicen que el ofensor jamás recuerda las ofensas, al ofendido, y es verdad. Pero no te reclamaré, no es mi intención.

Se supone todas estas cosas deberían ser parte de un libro llamado biografía o catarsis, algo así, no una carta. Pero como sé que jamás te diré estas cosas. Sabes, entiendo a mis hermanos la molestia, supongo tenían la idea yo sería una Tita, la de Como agua para chocolate de Laura Esquivel, pero pues no. En parte creo que la culpa de que no sea una pinche tarada sumisa creyente católica fanática virgen puritana y buena niña mansa estúpida y doble moralista fue gracias a ese librero que dejaste en mi recámara. A todos esos libros que me leí y me liberaban. Agradezco mucho a los creadores de la Terapia Gestalt estuvieran ahí, sin sus ejercicios no hubiera superado el abuso infantil que sufrí esa noche de tormenta, cuando vino mi tía Thelma Dorantes y mi “tío” Rodríguez Soto.

Ahí empezó mi temor a la lluvia, mi fobia que aún no supero, el recordar esa blusita verde con la conejita blanca en medio, tenía tirantes naranjas, y mi chorcito blanco y mis huarachitos blancos. Sólo ahí, me arrepiento de haber sido una grosera con mi padre. Tenía siete años. Tú no lo recordarás pero yo sí, vinieron ellos y estaban en el restaurante que tuviste y que quebró mi padre por no ayudarte a administrarlo. Llegaron, comieron, recuerdo mi padre comía un caldo de camarones y metía los dedos, llovía y llovía, yo los escuchaba, le dije a mi padre que “así no se come” y él se encabronó y se fue enojado, ya estaban más alcoholizados que coherentes.

 Él y Rodríguez Soto.
Mi tía Thelma me regañó y me dijo le pidiera perdón a mi padre, fui, subí las escaleras pero el alcohol ya lo había vencido y dormía. Luego en la cocina siguieron platicando tú y mi tía, hasta que se cansaron y decidieron irse, mi tía fue a sacar el rambler y llovía y Rodríguez Soto se fue al baño, salió con el cierre del pantalón abajo y se me acercó, iba vestido de blanco, me espanté, me puso contra la puerta y el cerdo metió su lengua en mi oreja, y yo pensaba –tenía siete años- “diosito, diosito, diosito aparece. Angelito, angelito de mi guarda dónde estás” y él sólo me manoseaba y yo moría de terror y decía que “cuando seas más grande, serás mi mujer”. Y yo sólo sentía asco. En eso, mi tía le gritó “Jorge, apúrate!” y se fue.

 Recuerdo que me metí a bañar y la suciedad no se me quitaba, y yo lloraba sintiéndome sucia. También recuerdo te lo dije y tú sólo respondiste que cuando fuera no me le acercara, que no le dijera nada a mi papá porque “no quieres ver a tu padre en la cárcel”. Y yo, sentí que algo que me unía a ti se rompía. Pero supongo no lo recordarás aunque de esto lo hemos discutido muchas veces. Pero Fritz y Pearls me ayudaron, por ellos no enloquecí. A partír de ahí, comencé a leer a los master de la psiquiatría y filosofía.

No sé si sepas, pero en mi proceso a la secundaria, recuerdo los insultos y ofensas, los escándalos que hacían tú y mi padre, su alcoholismo, cuando le dio porque durmieramos a las seis de la tarde, cuando se arrancaba o hacía que se iba a arrancar en la Chevrolet y yo moría de miedo, y el le daba no dos sino 16 vueltas a la llave para que no saliéramos, recuerdo los adultos en casa, puro adulto porque las vecinas, los vecinos no nos hablaban porque mi tía Elba les dijo no nos hablaran, las humillaciones de mi ti y abuela, que no nos permitieron acercarme a mi abuelo en sus últimos días, recuerdo todo eso, y que los niños de la cuadra principalmente Mónica y Sandra le dijeron a los demás que no me hablaran porque yo tenía granos y era una bruja, en ese entonces nadie sabía de bulín.

 En la secundaria fue peor, me aburría horrores viendo que mis compañeros NO LEÍAN, yo quería platicar con ellos de libros, pero no tenía respuesta. Tampoco permitía los chavos me tocaran la mano, me daba asco, los hombres me daban asco a raíz de lo de mi tío, pero de eso nunca te dije.

Estoy convencida el aborto debe realizarse cuando los hijos no se esperan, que la maternidad debe ser por amor, no porque ya no les queda otra, y hay mujeres que nacimos para no ser madres. Por eso apoyo a las compañeras que luchan por el ILEGRO, la Interrupción Legal del Embarazo en Guerrero. Y lucho con ellas.

Me preguntas sino recuerdo tu amor de madre, que por ti camino y hablo, cierto, pero el precio ha sido alto, muy alto. Madre, perdón si te ofendo, perdón por todos estos años de oprobio, los años en que descubrí el puto mundo se rige por sexo y que si no se vuelve una cabrona se la llevan de calle, por haber descubierto que muchas cosas, incluidas calificaciones se consiguen a base de sexo, que la inteligencia de la mujer en la falocracia, en un mundo de machos, vale un comino. Y no hablo de Irán o Egipto, o Sudán.

No se necesita vivir el sometimiento y la humillación en un país árabe, en cualquier punto, sea México o Pakistán, las mujeres seguimos perdiendo. Pero no es reclamo madre, tampoco dolor, es que tú no recuerdas cuando mi padre –yo tenía 15- iba todas las noches en trusa a mi cuarto, a respirar sobre mi cuerpo, y se tocaba los genitales y yo pensaba “que ya acabe, que ya acabe, que ya se vaya, que ya se vaya” y me quedaba quieta, como muerta, tapada de pies a cabeza fingiendo dormir. Cuando se iba, iniciaba escribir con una lamparita de mano, que nadie me viera y escribía poemas, 42 libretas hablando de suicidios, amor, perversidad y muerte que a los 18 tiré decidida a olvidar. Ahí inició mi insomnio perpetuo. Pero tú no recuerdas.

Creo que por eso hubiera preferido ser hombre, ser mujer es una maldición y no, a mí no me gusta menstruar, me da asco mi propia sangre, tampoco me gusta andar con muchas mujeres, somos las peores enemigas, aparte que creo me entiendo más con los hombres por ser breve y precisa, odio parlotear, contrario a Estrella, me siento un hombre atrapado en el cuerpo de una pinche vieja. Tal vez lo que viví me hizo así.

Lamento tanto ofenderte con mi vida sexual, pero de verdad después de mi separación con Márquez, luego de 4 años de golpes, maltratos, que casi me mataba, anorexia, insomnio, migraña y mentiras (porque frente a la sociedad éramos la pareja perfecta). No te odio, te admiro por tu carrera, por tus años de lucha, por esa vez a mis 8 o 9 años que te vi parada en un escenario debatiendo con más hombres, y ante tu discurso, todos se pusieron de pie, y aplaudieron, por todo lo que me has enseñado, lo bueno, te admiro y te quiero.

Pero si recordarás, entonces, creería cuando me hablas de humildad y de que me pides perdón por las ofensas, pero sé que no recordarás. Yo sé los trapos sucios se lavan en casa, pero esto jamás te lo diré puesto que mañana me voy. Dices que no volverás a hablarme debido a mi actitud de NO HABLAR, de no pedir perdón por tanto sexo y porque según tú en éste infernal pueblo que sólo me ha lastimado, tú y mi padre eran la burla. Lo lamento, pero disfruté cogerme en casi 10 años a decenas de parejas sexuales, siempre con condón, a excepción de aquel imbécil.

Salirme en las noches a tener sexo, ser multi orgásmica. No detenerme. Y yo creo a pesar de la cara que tengo soy encantadora, porque hasta a un secretario de estado me cogí, y otros, me daban “regalos”. Pero todo se acaba, ahora ya no más, luego de diez años me siento a gusto. He disfrutado  hasta donde he podido la vida, como dices, siempre he hecho mi "santa voluntad".

Creo que la mayor discusión entre ambas, es que somos de décadas diferentes, en tu época creían en la manita sudada, el amor duradero y blablablá. Me dices que fueron 39 años con mi padre en unión libre, eso lo admiro, espero durar tanto así con Héctor, el hombre, que llegó a mi vida cuando empezaba a caminar, y que me aceptó cuando aún usaba andadera.

Me reclamas porque soy periodista, es lo único que sé hacer, para no enloquecer o terminar de enloquecer prefiero escribir. Es verdad, estadísticamente es el peor trabajo, el peor pagado, el más amenazado, pero la virtud de los que ejercemos este hermoso oficio es que sabemos (los que tenemos ética) escuchar, comprender, analizar y no juzgar. Sin sumar el activismo constante.

Querida madre, lamento tanto la discusión que hiciste esta noche, porque tú hablas, yo escucho y callo para no herir, sugerencia de Martha y Héctor y de Marianita y Rosa, que ahora que lean esto, tal vez cambien de opinión y me manden a la hoguera. Porque, llevas las de ganar, soy mala hija, no soy sumisa, no creo en dioses, no soy cariñosa, pero reconoce todos tus hijos son secos, lejanos, son proveedores pero somos ariscos como los gatos. Y es por la mala educación que tuvimos, por los tiempos duros, digo mala porque siempre fuiste muy dura, estricta e hiriente, y aprendimos a no contradecirte.

Dices que no nací del viento, tienes razón, me has cuidado, pero en esta casa, de los Castro Balderas –tú, yo, él- recuerdo muchas ausencias, tuyas y de mi padre, era proveedor, pero era una pared, entonces pensé, “uta, creo que seguiré leyendo”, cierto, también tenía sus pros. Como cuando ahora que me caí el trauma me iba a ver en el IMSS para ver si me daba de alta, no fuiste en ese momento, fue Esmeralda porque tú andabas en lo del Morena en Atoyac. Y pues yo te dije que quería hicieras tu vida normal previa a mi caída, a mi cojera, a mi invalidez. Gerardo se molestó mucho, pero nunca te lo dirá.

Lamento mucho me digas no volverás a hablarme y me eches en cara errores de hace 19 años y me reclames los gastos que es verdad, no puedo solventar. Estoy dispuesta a que la casa se vea como sobreviva o muera, la casa de más de 50 años que forjó mi padre y abuelo. Yo, también, no sé si regrese, odio reclamos, quienes me conocen bien saben que son más estratega y negociadora y que eso de discutir me parte la madre. Lamento esto, lamento escribir esto, no te odio, te quiero y te admiro y hace años, te he perdonado. Es sólo que no me gusta discutir.

No creo en un Dios porque no estuvo cuando lo llamé, a veces soy mística, pero reacciono y recuerdo the science save my life. Y claro, tú y los cuidados de mis hermanos –que me llevan algunos por 26 años-. Le debo mucho a muchos, no sólo a ti, incluso, a Zihuatanejo, a su gente buena que aún hay.

No sé cuánto viva, no me importa, sólo cierro ciclos, y como le dije a Atziri: cierra ciclos, perdónate. Así tú madre….Pero por desgracia, creo no volverás a recordar. Es una mala suerte tener buena memoria. “La memoria colectiva del grupo” diría Érica y Malú.

A mi padre, Sergio Castro, antes de morir lo perdoné, nos perdonamos, no te apures, él sabe bien que sólo resta el recordar los pocos momentos felices que tuvimos. Así contigo, recuerdo todo lo lindo, pero no sé si tú recuerdes lo lindo ya.

Tu hija, que te ama: Hercilia

P.D: La casa, en cuanto se fechen citas me avisan. Pero el juicio de interdicción no va, y eso fue acuerdo común con Martha, Gerardo, Jorge (Torres Balderas) y Román (Peralta Balderas).

2da P.D: Perdón por no ser sumisa, por ser hippie (hipster), pobre, puta, looser, rebelde, cabrona, y no dejada, pero cuesta tener un lugar en el mundo…ah, y perdón por ser anti sectas y religiones.

 014´

 Epílogo: Escribo esta chaitzen porque no me salen las palabras, soy pasiva psicológicamente, pero alguien, de los chismosos te la dirá.




sabato 14 giugno 2014

De noche y de día



De nuevo llega, así, inesperado.
 Es de estos días en que recurre a la piel,
 y no porque lo invoco o tal vez sí.
 Insano, me gusta su amor así,
 su deseo mejor dicho.

Que me arrebata en el día, la tarde, la noche, la madrugada. Pero a veces viene con más fuerza, recurro a él cuando sobrepasa los límites la humedad. En ese punto en que tocarse prende la hoguera, ese fuego que arrasa con el cuerpo, con l piel, que quema sembradíos, el bosque, los pueblos que se quedan con sus viejos esperando la lluvia, incendiados mueren, quemados cuando pasan los paras y prenden el cerillo.

O tal vez fue el ERPI quien prendió la mecha y por eso siguen resistiendo allá arriba (el arriba desconocido). Pero regresa a mi, subo por él, le pido que siga y no me deje porque amo que me tome por asalto en las madrugadas.

Luego reflexiono y pienso que no debo llamarle, pero hoy es uno de esos días en que regresó de viaje y no puedo evitarlo, su nombre me llama. Como en aquellos tiempos en que mi carne era su más preciada posesión, así como en éste tiempo.

Me invade las piernas, no él, sino él, que me turba y uso artilugios para que se desconozca, que no sepa lo que pasa en éste laberinto de letras que serpentean la curva de sus muslos y la entrada al paraíso, su sexo erecto todo los días.


Sabe que lo invoco, lo sé, lo huelo, me huele entre las piernas como un cachorro, como un animal que reconoce a su presa (Si por nosotros fuera no existiría más nada que cogernos), así mete su lengua, y me posee, me vibra el corazón como caballo desbocado, como gato al acecho que pareciera uno se infarta.

Luego regresa y me invade, con su flota de marines totalmente armados, entra en mis montañas y desviste mi cuerpo, duramente, violentamente, duro, duro, duro, le pido que siga y no se detenga. Pero a él le gusta jugar, sabe que ruego por sentir su verga antes de la comida, después de la comida, qué importa, sólo me quiero venir.

Es clara mi egolatría, mi egolatrismo a su falo, y al poder que me da saberle entre mis piernas, lo sé, lo supe desde que nos encontramos en esa ventana que lleva al infinito, el pestañeo entre la razón y la fantasía.

Todas las noches se desliza, sube entre mi sexo, le busco, trato de aprisionarme en sus caderas, sus brazos que me nublan, me enturbian la razón y las circunstancias de estar aquí o perderme en el mundo paralelo, ese paralelismo donde Saturno tiene doce lunas y los pegasos existen, cabalgo en ellos, él me monta y me sacude, se vuelve cisne y mete su miembro en mi vagina, le escurro, ahí, en lo increíble para el ser, me lleva y me hace venir.

Entre las penumbras se anuncia, baja con su lengua, lo siento, me quita las sábanas y me tiro desde siempre me contraigo de rubores, exploto cascadas, manantiales de peces dorados, me tiene loca, me pierde en sus brazos, sus caricias. No estoy aquí desde hace días, ni de noches noches y días llevo perdida en los sin lugares singulares de la locura.

Dejo que me abra, que se metarfosee con mi cuerpo, somos la amalgama perfecta, desnudos, yo con él, él que viene de nuevo, mis nalgas le llaman y entra, así, duro, sin más ganas que tenerme. Temo que amanezca, despierta no le veo.

Anochece, se ha ido como se va el sueño. Ignoro si volverá, pero lo presiento, que me llamará en la madrugada, iré tras él, con él, buscándolo a él y siendo su presa, ahí, entonces, comenzaremos el juego de nuevo, el juego de los amantes, el sueño de los amorosos, de los Eróticos, seguiré siendo su niña, y me permitirá estar desnuda sobre su sexo, sobre esta puerta en la que le dejo entre ver mis ciegos deseos, mientras tanto, me corro en su boca. Mi humedad precisa, al terminar, me coja con sus besos de miel. Su semen que escurre en mi.

                                                                Hercilia Gato 014´

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mercoledì 4 giugno 2014

Confesiones


Me la paso escurriéndome de ti, todo éste día.
 Es decir, no es una cosa obsesiva pensarte en sexo,
escurrirte en sexo,
 escurrir-me y caminar así pensando en ti.

 Con los mármoles y los lobos en todas las calles,
con las aceras grisaceas, llenas de suciedad
 mientras los niños se sientan en la banqueta
 y se llevan las manos a la boca
 con coloridos germenes
 mientras sus madres quinceañeras parlotean con las vecinas.

 Es decir, no es pensar sólo en cogerte,
 es que me resulta inevitable caminar escurrida
 pensando en tu falo adentro de mi boca,
chupándote y sintiendo tu respirar agitado,
 no es sexo, es decir, forma parte de mi.

La calle se detiene, o la detenida soy yo,
lugares polvorientos cruzan por mi,
calles sin pavimentar,
no hay agua, no ha pasado el carro de la basura,
no me alcanza para el micro, debo pagar la mensualidad,
en la tienda de enfrente venden droga, al vecino lo mataron
porque era halcón,
secuestraron al hijo de un ex alcalde,
hombres armados entraron a su casa y se lo llevaron.

Protestamos ayer por un periodista asesinado,
hoy otro periodista infartado, mañana habrá otro periodista amenzado, levantado, asesinado
la tela de la araña donde se mece el paquidermo, canciones de cuna faltan
para calmar la desazón, la incertidumbre aunque el periodista llore después de verse en la tumba.

La marcha viene el día que el diablo se canse, parloteamos, gritamos, juramos ante nuestra bandera que queremos justicia, buscamos ser escuchados, hablamos, hablamos, se nos va la vida, otra vez nos quitaron la vida.

Luego me corro, amor, entre estas calles donde no hay nada,
luciérnagas de papel revolotean entre mis manos, juegan a escribir, deletrean tu nombre,
tu nombre que te lo sabes de memoria, bajan entre mi falda, se suben entre las piernas,
se mojan antes de que las metas.

Estoy empapada amor, de deseos y de ti, de vocs y de luz, de rayos y de oscuridad, de martirios e inconciencia, lecturas de noviembres cansados, junios que no son libres, diciembre no puede esperar, cógeme de nuevo mi cielo.

Hay una voz, cantaleta entre mi pantaleta que me invita a mojarme, pero le digo que no, aún estamos en horario laboral, aún no llega la noche, aún no llega en día de las libertades. Podemos coger mientras tanto? Una hoguera afuera se prende, manifestación de los oprimidos, de los rebeldes, de los soñadores, de los masacrados, los marginados, esos, que están hartos de eso que llaman Capitalismo.

Los chicos corren afuera mientras los zanates cantan, atraen en su canto a la hembra, se lucen y son felices. Las hojas del amate caen mientras camino en la memoria de tu piel. Confieso me corro cada que pienso en ti amor, trato de censurar los malos pensamientos, mi ninfomanía adherida a mi inconsicnete subconsciente, a las ganas que te traigo porque enciendes mi libido mientras el mundo perece y las brigadas de la muerte limpian las calles de Brazil.

Adentro hay un gato a tu espera, te acecha, te espera abierto, gustoso de lamerte, que lo acaricies y arquearse sobre ti, agitado y sensual, excitado de sólo mirarte, saboreando tu piel, esperando beber  tu leche y sentir cómo escurre en la boca, saborearte el deseo.

Llevo tu nombre marcado en mi nuca, tus besos, corrijo, marcados ahí como flechas que marcan el camino, los destinos cruzados antes de llegar a la fatalidad, a la realidad. Llevo tu amor en mis entrañas, en mi mundo secreto. Humedecidos nuestros sexos, con el tango de tu lengua entre mis pezones, la locura de decirte que me faltas esta tarde nublada. El corazón suspira en el medio de tanta desgracia que lo acosa, noticias malas, les dicen. Mientras, te pienso para escapar y llegar a tus paraísos secretos.

La tormenta viene, y yo sigo escurriéndome.

                                                               Hercilia Gato 014´


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Sueño erótico



Hay un sueño erótico que no me deja,
me aturde, me toma por sorpresa,
viene de cada tanto en la madrugada.

Me toma cuando estoy bocabajo,
me posee sorpresivamente,
inevitablemente,
toma violentamente
mis piernas.

Me folla hasta romperme
de placer.

Pienso, le digo que es un error,
que se ha equivocado de sueño
pero le abro más las piernas
para que meta su verga.

Luego sale, inmediato,
me pone de frente y se
sube a meter su falo en mi boca
mientras su lengua se pone
en mi sexo.

Me chupa, le mamo,
quiero que se venga en mis deseos,
lo oculto del cuerpo
que no tiene sentido.

Rompo en gemidos, el fuego
me alcanza, me quemo,
se quema y se incendia el cuarto.

Me pone en cuatro,
el agua explota y se inunda
la recámara, escurre el agua entre
mis piernas, las paredes humedecidas
del deseo púrpura que le entrego.

Me convierte en tormenta,
la tormenta que se avecina y le rompe
los tímpanos,
dice que el es la tormenta,
sí, me  atormenta de placeres.

Una y otra vez
me hace venir,
su semen me baña,
por atrás, por delante,
me da de comer su esperma
y se embarra en mis senos,
pierdo la cuenta de las horas.

Esto no es real,
pero me gusta,
yo no soy yo,
soy otra,
levito con su lengua
en mi clítoris,
desaparece.

Luego viene otro
deseo, me poseen,
el plural comienza hasta
terminar en éxtasis,
las manos que se multiplican, las piernas y sexos
embravecidos como olas, como si fuera
el último día de los falos y las vaginas,
se montan las lenguas al derecho
y al revés, el multiorgasmo
no acaba, sigue, hasta el despertar.

Lo busco inevitable,
a ese sueño,
entre ese punto del
despertar y la somnolencia.

Se ha ido.

Volverá
y estaré pendiente de su verga,
su arma que me somete
hasta la inconciencia.

Los hombres no entienden
de humedades, se encelan,
por eso omito ya contar
que algunas veces,
llegan extraños a mi psique.

Amanece,
es mejor
que esconda la humedad
de la cama o le pida
que me vuelva a coger.

Mi realidad es
el sueño intangible
es mi casa eterna.

Yo vivo de deseos.

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Sueño erótico by Hercilia Castro Balderas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

venerdì 2 maggio 2014

Carta 2...A Nabokob

Carta a Nabokob 

El día que te fuiste sentí que moría, mis piernas temblaban cuando salí de tu departamento, cuando bajé las escaleras y fui a la calle, más que del orgasmo de esa noche de la sorpresa, estaba gélida y no pude aguantar romper en llanto. Toda la avenida fui llorando de saber que te irías. Como una niña, como cualquier Lolita que pierde un dulce.

Haciendo de cuenta que ya no estabas, que pronto te irías, pusiste en venta todos los libros de ese estante que me abrió las puertas a tantos mundos maravillosos y perversos, contigo conocí a Justine y a Julieta, también los maravillosos lugares del mundo de Rutabaga. Ah tu librero! Cuando dijiste de vender libros me sorprendí, pero me sorprendí más cuando me dijiste que si yo te lo pedía no te irías. No te respondí nada porque yo siempre fui la caradura de esa relación, como decías, yo era el hombre y tu la mujer, pero más que eso, quién era yo para interferir en tu destino. El destino que ya está escrito en las estrellas y os trae la vocación de llevarnos a donde quiera el viento y el mar.

Después te fuiste y ya no supe ni quise saber de ti, eso sí, mis taras y demonios, tus fantasmas, las humedades que me provocabas las saqué en varios cuentos que por cierto, han leído demasiado los internautas, puedes sentirte orgulloso que gracias a ti comencé mis pininos en el cuento, idéntico a nuestra historia. Me costó un chingo de cogidas y amantes, el olvidarte, bueno, no tanto, no mentiré.


¿Te acuerdas cuando leíamos?, ¿Las tantas veces que viste mi caligrafía hecha poema?, No se me olvida que decías soy una fatalidad como articulista y reportera, pero como poetiza, según tú, soy excelente. Verte me atrapa, me trae buenos recuerdos, recuerdos que a nadie digo, bueno, uno que otro lo sabrá, fuimos historia de pueblo chico infierno grande. Aunque estoy segura nadie notó cómo me corría en tus piernas, cómo jugábamos a que era tu Lolita, y cómo te seducía y me conquistabas con tus libros, con el café o la comida que alguna vez me compartiste, aunque por lo regular sólo era café y cigarrillos después o antes de hacer el amor. Yo moría siempre por chuparte la verga, pero desesperaba cuando me pedías que hablara en el acto. Y me encantaba desvestirme, o que me quitaras mis braguitas de niña, como decías.

A veces no recuerdo bien las cosas, pasas hoy por mi mente como un delicioso fantasma, pienso que esa vez que nos hablamos en DF, no nos vimos no por la lluvia, ¿recordarás mi terror a la lluvia?, sino porque el destino que ya está escrito, no lo quiso.

Ah! Mi amado Nabokob, apareces como desaparecido que se fue otra vez en mi vida. Me seduces con tu lengua dulce que quema rincones púrpuras, con esa fachita de profesor buena onda y culto, y yo juego a creerme que aún soy una teenager cuando ahora tengo 36...Ahora me pregunto cuántos años tendrás.

También me pregunto si Lolita tendrá deseos de verte o el GatoNegro, pero creo ya te sabes el final de la película.

Ahora amo a un Dios, sí, yo la que no adora a nadie, la que no cree en dioses ni santos ni patronos ni vírgenes y esas cosas, estoy enamorada desde hace meses de un Dios, es el dios del universo, lo ha creado todo, el caos y el orden, las maravillas terrenales y el inframundo, se llama Zeus, aunque creo que ya habíamos hablado de él tantas veces en tu salita.

Es maravilloso, obvio que saldrás con la cosa de que yo no puedo enamorarme porque no soy mujer para amar y tantas cosas que ya sé pasan por tu cabeza. Pero dese hace 4 meses -pensarás qué son 4 meses- ando endiosada, enculada como dicen vulgarmente, enamorada. Lo amo porque ama a la mortal, a la mujer errática que soy.

Me provoca escribirle poesía, me convierte en su musa, en su mortal, en Leda a la orilla del Eurotas, en medio del lago, esperando llegue su cisne y bata en ella sus alas, su sexo que me calcina, me hace arder y me convierte en Fénix, en agua, en deseo.

Ahora me despido de ti, mi querido Nabokov, la fantasía de las miles de Lolitas que cruzaron por tu vida y a las que les bajaste los calzones, porque no creo haber sido la única, en realidad eso ya no importa, hace mucho me fui.

El final de esta novela, ya te lo sabes de memoria.

Tuya: Lolita.

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Onda Agitada

Onda Agitada
Alain Dussain